Un solo ovillo de lana
🔊 Léemelo Abre la Hora del Cuento: las palabras se iluminan mientras se lee el cuento en voz alta.
La abuela Rosa había hecho un precioso ovillo de lana. Era rojo brillante y perfectamente redondo, y se lo regaló a los gatitos gemelos, Sal y Pimienta.
—¡Es mío! —dijo Sal, agarrándolo. —¡No, es mío! —dijo Pimienta, quitándoselo. Tiraron, y tiraron, y tiraron. La lana empezó a desenrollarse.
Sal corrió hacia la izquierda. Pimienta corrió hacia la derecha. La lana dio la vuelta a la silla, pasó por debajo de la mesa y por encima del sofá. Al poco rato todo el salón parecía una telaraña roja gigante, y los dos gatitos estaban enredados en medio.
—¡Socorro! —chilló Sal, con lana alrededor de la cola. —¡Socorro! —chilló Pimienta, con lana alrededor de las orejas. No podían moverse nada.
La abuela Rosa entró y se rio con cariño. —Ay, mis niños —dijo—. Tirando cada uno para un lado no se llega a ninguna parte. —Y los desenredó con cuidado, patita a patita.
Luego volvió a enrollar la lana en un ovillo y les enseñó un juego nuevo. —Sal, tú se la haces rodar a Pimienta. Pimienta, tú se la devuelves a Sal. —Rueda. Atrapa. Rueda. Atrapa. El ovillo iba y venía a toda velocidad por el suelo.
—¡Esto es más divertido que tirar! —dijo Pimienta. —¡Porque estamos jugando juntos! —dijo Sal. Jugaron hasta quedarse sin aliento, y sus maullidos felices llenaron la casa.
Esa noche, los gemelos se durmieron acurrucados alrededor del ovillo, uno a cada lado, con un bostezo compartido.
Fin 🐾
Crea tu propio gato
¿Te ha gustado este cuento? Crea tu propio gato en My Mini Cat, ponle nombre y juega con él.
🎨 ¡Crea un gato! 🔊 Léemelo