Juno pide perdón
🔊 Léemelo Abre la Hora del Cuento: las palabras se iluminan mientras se lee el cuento en voz alta.
Juno y Pip estaban construyendo la torre de bloques más alta de la historia. Era más alta que su cesta, más alta que la silla, casi tan alta como la ventana.
—Déjame poner el último bloque —dijo Pip. —¡No, quiero yo! —dijo Juno, y alargó la pata demasiado deprisa. Su pata le dio un golpe a la torre. La torre se tambaleó. Y ¡catapum! Los bloques cayeron rodando por todo el suelo.
A Pip se le llenaron los ojos de lágrimas. —¡La has tirado! —gritó, y salió corriendo de la habitación con la cola caída.
Juno se quedó sentada entre los bloques. Notaba la barriga rara, pesada y retorcida. Sabía que había sido demasiado acaparadora, y que ahora su amigo estaba triste.
Salió despacito al jardín y encontró a Pip debajo del manzano. Se sentó a su lado, pero no demasiado cerca. Durante un momento no supo qué decir. Los pájaros piaban en las ramas, encima de ellos.
Entonces respiró hondo. —Pip, lo siento —dijo—. Fui una acaparadora y tiré nuestra torre. No fue justo. Tendrías que haber puesto tú el último bloque.
Pip sorbió por la nariz. Miró a Juno. —Gracias por pedirme perdón —dijo—. No pasa nada. Sé que fue sin querer. —Luego sonrió un poquito—. ¿Quieres que construyamos otra?
Volvieron dentro y construyeron una torre nueva, todavía más alta que la primera. Y cuando llegó el momento del último bloque, Juno sujetó la torre para que no se moviera, y Pip lo puso arriba del todo. —¡Trabajo en equipo! —gritaron, y ronronearon juntos.
Fin 🐾
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