La luciérnaga lamparita
🔊 Léemelo Abre la Hora del Cuento: las palabras se iluminan mientras se lee el cuento en voz alta.
Al gatito Ollie le gustaba la oscuridad, casi siempre. Pero esa noche la luna estaba escondida, y su habitación parecía más oscura que nunca. —Ojalá tuviera una lucecita —dijo bajito.
Toc, toc, toc. Algo llamaba con mucha suavidad a la ventana. Ollie se asomó. Una lucecita diminuta de color verde dorado se encendía y se apagaba. Parpadeo. Parpadeo. Parpadeo.
—Hola —dijo la luz—. Soy Flicker. Soy una luciérnaga. Me he enterado de que querías una lamparita. —Ollie abrió la ventana solo una rendija, y Flicker entró como un rayo.
Flicker voló por toda la habitación, enseñándole a Ollie todas las cosas que había allí. —Mira, ahí está tu ratón de juguete. Ahí está tu cuenco del agua. ¿Y esa forma tan grande? Solo es tu abrigo en el perchero.
Ollie se rio. —Parecía un gigante con sombrero. —En la oscuridad, las cosas pueden parecer raras —dijo Flicker—. Pero siguen siendo tus cosas de siempre.
Flicker se posó en el borde de la cesta de Ollie y brilló suavemente. Parpadeo. Parpadeo. Parpadeo. Era lento y tranquilo, como los latidos de un corazón. Fuera, los grillos cantaban una canción bajita.
—¿Te quedas hasta que me duerma? —preguntó Ollie. —Claro que sí —dijo Flicker. Ollie se tapó la nariz con la cola y miró la lucecita. Parpadeo. Parpadeo. Le pesaban los ojos. Soltó un bostezo chiquitito.
Cuando Ollie estuvo profundamente dormido, Flicker sonrió y salió volando por la ventana para iluminar el camino a otros pequeñines con sueño. Y Ollie soñó con estrellas verdes y brillantes.
Fin 🐾
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