El larguísimo estirón de Pancake
🔊 Léemelo Abre la Hora del Cuento: las palabras se iluminan mientras se lee el cuento en voz alta.
Todas las mañanas, la gata Pancake se estiraba. Pero no un poquito. Se estiraba muy, muy, muy largo.
Primero estiraba las patas delanteras hacia adelante, tanto que llegaban al borde de la alfombra. Luego subía el trasero, con la cola apuntando al techo como el palo de una bandera. Y después soltaba un bostezo enorme.
Pero esta mañana pasó algo muy tonto. Pancake se estiró tanto que sus patas delanteras llegaron a la puerta de la cocina. Sus patas traseras seguían en el salón.
—¡Madre mía! —dijo el pez de colores, nadando en círculo—. Eres la gata más larga que he visto nunca. —Blup, hizo una burbuja al salir de su boca.
Pancake siguió estirándose. Sus patas llegaron al pasillo. Su nariz llegó a la puerta de la calle. Su cola seguía enroscada en la pata del sofá. El perro de la familia pasó por allí y tuvo que saltar por encima de ella doce veces.
—Pancake —dijo el perro—, ¿y cómo vas a volver? —Pancake lo pensó. —Como una goma elástica —dijo.
Y se soltó. ¡Boing! Salió disparada de vuelta por el pasillo, por la cocina, por encima de la alfombra, y aterrizó en su cesta hecha una bola perfecta y redonda, igualita que una tortita.
—Aaah —dijo con un ronroneo feliz. —Ahora ya estoy lista para desayunar. —El pez parpadeó. El perro parpadeó. Y Pancake hizo un estirón chiquitito, por si acaso.
Fin 🐾
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