El gato del faro
🔊 Léemelo Abre la Hora del Cuento: las palabras se iluminan mientras se lee el cuento en voz alta.
En una isla rocosa, en un faro alto pintado de rojo y blanco, vivía un gato llamado Capitán Marmalade. Tenía el pelo naranja, una gorra de marinero y un trabajo muy importante.
Cada tarde, cuando se ponía el sol, el Capitán Marmalade subía la escalera de caracol. ¡Ciento un escalones! Arriba del todo, apretaba con la pata un gran botón de latón, y la enorme lámpara empezaba a brillar y a girar.
La luz daba vueltas y vueltas, barriendo el mar. Les decía a los barcos: «Aquí están las rocas. Pasad con cuidado y volved a casa».
Una noche llegó una niebla espesa. Era suave y gris, como una manta hecha de nubes. La luz casi no podía atravesarla. A lo lejos, un barquito de pesca buscaba el puerto.
Al Capitán Marmalade se le ocurrió una idea. Tiró de la cuerda de la vieja sirena de niebla. ¡Buuuuuh! Sonó sobre el agua. Luego tocó la campana del faro, talán, talán, talán, para que el barco pudiera seguir el sonido.
Despacio, muy despacio, el barquito atravesó la niebla, siguiendo la campana y la sirena, hasta llegar al puerto tranquilo. El pescador agitó el sombrero. —¡Gracias, faro! —gritó.
A la mañana siguiente, la niebla había desaparecido y el mar brillaba. A la puerta del faro llegó una cesta con una nota: «Para el farero». Dentro estaba el desayuno de pescado más fresco que el Capitán Marmalade había visto nunca.
Se lo comió despacito, mirando las olas que salpicaban las rocas, y ronroneó como el zumbido de un motor feliz.
Fin 🐾
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